4 abril, 2019 -

Los Centros UNESCO-Malala-MINEDUC se convierten en un espacio de intercambio para las mujeres

©UNESCO Guatemala / Mariana Samayoa
©UNESCO Guatemala / Mariana Samayoa

Los cuatro pilares de la educación a lo largo de la vida: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir, aprender a ser; conforman la base del programa educativo de Salud y Bienestar que se desarrolla dentro de los centros UNESCO-Malala-MINEDUC.

El programa busca abarcar los cuatro pilares a través de la facilitación de entornos de aprendizaje seguros que tienen su origen en valores tales como en la equidad de género, inclusión, respeto, igualdad, empatía, responsabilidad y reciprocidad. De igual forma, pretende desarrollar conocimientos, competencias y habilidades en las niñas, adolescentes y mujeres que reciban la formación, así empoderándolas como sujetas claves y tomadoras de decisiones de su propia salud y bienestar.

Para muchas de las mujeres que participan en las actividades del Centro UNESCO-Malala-MINEDUC, este programa de formación será el primer espacio, fuera de casa, que tendrán para hablar sobre la salud y el bienestar desde una visión reflexiva y analítica; por lo que brindar un espacio seguro y de confianza a cada participante constituye uno de los objetivos fundamentales del programa.

Dentro su diseño, se consideró que la pertinencia cultural y lingüística es una de las partes más importante para generar este espacio de confianza para el aprendizaje, por lo cual, el material educativo utilizado es bilingüe y la facilitación se realiza en español y k’iche’. El idioma es un proceso fundamental para que las mujeres puedan comunicar, compartir y expresar lo que piensan y sienten de forma segura y libre.

A través de talleres como el Modulo III “Caminando hacia mis sueños”, el cual se enfoca en el tema de la Violencia Basada en Género, las mujeres logran identificar conceptos de género, estereotipos, violencia basada en género e igualdad de género, los cuales aplican en ejemplos de su vida diaria a nivel personal, familiar y comunitario. Las actividades participativas, enfocadas en sus propias experiencias, las guían a socializar propuestas para eliminar los estereotipos basados en género y promover la igualdad entre hombres y mujeres, identificar y comprender cómo se desarrolla cada una de las fases del ciclo de la violencia contra las mujeres y, además, las anima a comprometerse a compartir este aprendizaje con otras mujeres que viven este ciclo.

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